Culturaencadena.com. Comunidad de inquietos (Series)
Viernes, 22/05/2009
Final de la Temporada 5 de "Lost". Spoiler comentando lo sucedido. Reflexiones.
ESTE ARTICULO ES PARA AQUELLOS QUE YA
HAYAN VISTO EL CAPITULO E INCLUSO LA TEMPORADA CINCO, SOBRETODO QUE NO
LO LEAN LOS QUE NO LO HAN VISTO... MUY IMPORTANTE, no queremos desvelar
nada de la serie.
Viaje inicial a una nueva época de la Historia de la ISLA. La hora y media de duración de Lost 5x16 y 5x17
empieza en una playa desierta. Naturalmente, ya sabemos dónde se
encuentra lo que no podemos imaginar es CUANDO. Pero al ritmo que ha
ido la quinta temporada, llega un momento en el que el cuándo es lo de
menos porque tan pronto estamos en el siglo XXI como en los años 70
como en los años antes de Cristo.
El flashback más antiguo: Una playa, rondando el 1700 o 1800. No se especifica... pero un barco a lo lejos deja entrever que, probablemente, sea hace mucho tiempo.
Dos nuevos y enigmáticospersonajes
en dicha playa, que mantienen una conversación sobre el barco en
cuestión. No sabemos quiénes son, no les hemos visto las caras en todo
lo que va de serie. Ya no nos sorprende, aunque sí...pero no, nos
dejamos llevar, arrastrados por su calidad y por la genialidad de sus
guionistas. LOST ha hecho excelentemente su trabajo, ha erradicado la
capacidad de sorprender al espectador. A mí es lo que me pasa.
Aprender y desaprender: Aprendizaje
básico en la serie, volvemos a tener una ilimitada capacidad de
entender la "otra" realidad, concepto que hemos aprendido a trabajar
mejor con la serie, y con la nos vamos deshaciendo de la que desde
niños nos han estado constantemente inculcando nuestros padres, nuestra
cultura, nuestra sociedad y nuestros medios de comunicación. Lost
derriba estos límites y nos devuelve esa capacidad innata de
comprender. COMPRENDER. Lost nos ha devuelto la NO-forma predeterminada al pensamiento.
Al ver un capítulo ya me espero cualquier cosa porque nunca se sabe con
esta gente. Me la creo dentro de lo increíble, y me parece coherente
dentro de su incoherencia.
El conflicto: Los dos
personajes que aparecen son el famoso Jacob y su rival, de cuyo nombre
no quiero ni puedo acordarme. Estamos asistiendo a la primera batalla
de una guerra "humana" que se librará durante los años venideros sobre
la Isla. El enemigo de Jacob (por fin le podemos ver la cara¡¡¡), le dice algo así como "has querido demostrar que me equivocaba (refiriéndose al barco que se divisa en el horizonte). Algún día, te mataré."
Reflexión impregnada de genialidad: Esta
escena me ha parecido sublime y espectacular porque demuestra cómo, por
culpa del orgullo de nuestros antepasados, las generaciones futuras son
condenadas a combatir por unas causas que no comprenden. Así son las guerras en este mundo.
Dos bandos que defienden una ideología que, probablemente, ni ellos
mismos compartirían (caso de pensar), y que luchan por unos intereses o
por unas causas que se determinaron hace infinidad de años. Demuestra,
asimismo, la estupidez humana consagrada, que ni tan siquiera
exige explicaciones. Por haber nacido en este bando debes defender
estos ideales (léanse patrias, religiones y otras creencias varias
sin-sentido), y así, entiendes una realidad y tan sólo una. Y
van pasando las generaciones y esas guerras continúan librándose hasta
el punto de no saber quién está del lado de quién. Me parece tan
espectacular esta escena que espero que muchos la disfrutéis y al
reflexionéis tanto como yo.
Es una genialidad y a la vez
desconcertante que los tripulantes del Ajira ya hubiesen estado en la
Isla anteriormente. Llega un momento en el que dices...: "bueno, a ver
qué cachondeo es este... todo el mundo resulta que ya ha estado en la
Isla anteriormente". Y nada, te vuelves a sumir profundamente en el
capítulo y tu capacidad inquisitiva vuelve a quedar latente. Te callas
y disfrutas.
Manipulación: Aparece el cadáver de John Locke,
entonces ¿quién es el John Locke que busca desesperadamente a Jacob?
Hasta Ben le hace caso y se revela como un patético ser humano más. En
este capítulo queda patente y latente que siempre habrá alguien
infinitamente más inteligente que tú que te sabrá manipular de una
forma en la que incluso el rey de los manipuladores, como era Ben,
caerá. De nuevo los guionistas, que nos manipulan a su antojo y nos
rompen todas las teorías y apuestas, hacen gala de una brillantez
admirable. Ben Linus, el gran manipulador, de repente aparece
como un ser endeble y estúpido hasta la médula que demuestra que él
sabe manipular pero, a la hora de aplicarse el cuento, es incapaz de
hacerlo. Y, así, la mayoría de los humanos sobre la faz de la tierra y
más allá. La razón de tan espectaculares apagones cerebrales: los
traumas y las emociones, que siempre nos debilitan.
Años 70: Por otra parte, nos vamos directos a los años 70, momento en que Faraday
estaba intentando hacer volar la Isla con la bomba nuclear que en los
años 50 se enterró, precisamente siguiendo las directrices del propio
Faraday. A mí, esto de los viajes en el tiempo me acaba descuadrando
porque, si algo pasó en un pasado ¿Quién fue el precursor para que eso
pasara? En otras palabras....... ja ja ja.
Pero bueno, ya vemos
que Faraday desaparece del mapa, pues su madre lo mata. Es decir, que
su madre en el futuro lo exhorta a que se vaya a la isla aún a
sabiendas de lo que pasará (que lo mata en un pasado), pero ese pasado
en que lo mata ocurre porque ella en un futuro le dice que se vaya a la
isla, ¿no? De no haberle dicho que se fuera, ella no lo hubiese matado.
Quiero
precisar muy bien mis dudas porque es algo que siempre me ha generado
este círculo vicioso de pensamiento que nunca he llegado a dilucidar: 1) Faraday se va a la Isla porque su madre le dice que se vaya 2) Su madre le dice que se vaya porque ella sabe que lo va a matar 3) Ella ya lo mató en un pasado 4) Lo mató en un pasado porque él se presentó en la Isla 5) Se presentó en la Isla porque su madre le envió
Y
así, volvemos al número uno. Espero haberme explicado con claridad y
que alguien pueda darme la clave para salir del círculo vicioso.
Finalmente, quiero destacar el grupo Kate, Sawyer, Juliet, Jack, Hurley, Miles,Sayid,
etc..., que están llevando a cabo lo que Faraday fue a hacer antes de
que "su madre del pasado" le disparara por la espalda. Quieren hacer
explotar la bomba para que la isla no desaparezca. Pero ¿y si haciendo
explotar la bomba precisamente provocan todo lo que quieren evitar? Es
complicado.
Juliet-Sawyer-Kate_Jack. Cuadrilátero sentimental eterno: Y, me dejaba para el final, el magnífico clímax último, y el todavía mejor diálogo
entre Juliet y Sawyer. Cuando ella lo ve mirando a Kate y se da cuenta
de que, pase el tiempo que pase, él siempre sentirá algo por Kate. Y,
probablemente, hubiera pasado la vida junto a Juliet pero sabiendo que
le quedaba en la recámara de la memoria el peso de no haber estado con
Kate. Digamos que Juliet representaba el acomodamiento al que todos los
humanos tienden. No tengo lo que quiero pero ya me está bien. Por su
parte, el médico Jack, continúa tomándose las cosas tan a pecho y sigue
enamorado de Kate. Continúa en la línea de la imbecilidad y sus cuentas
pendientes siempre llevadas al terreno personal.
Y Kate por su
parte, siempre metida en berenjenales varios para evitar decantarse por
uno o por otro. Siempre con la mochila a la espalda lista para salir
corriendo si las cosas se ponen demasiado serias e íntimas. Tiene miedo
al compromiso y es incapaz de decidir si uno o el otro.
Realmente
esta temporada deja muy en evidencia que, por muy bien que nos caigan
los personajes, no dejan de ser humanos tarados y cargados de unos
traumas que no han sabido sacarse de encima de ninguna de las maneras y
que les perjudican pasado, presente y futuro, por más saltos en el tiempo que se den, y por más acciones que hagan para intentar ser felices.
¿Qué
preferís, un médico que os coja la mano mientras os morís u otro que os
ignore mientras mejoráis? Esta misma pregunta le formula el Dr. Gregory House(Hugh Laurie)
a un paciente, y nos sirve perfectamente de presentación para un
personaje como hemos visto pocos en televisión. El doctor en cuestión
es un tipo irreverente, políticamente incorrecto, egocéntrico,
maleducado, antisocial, desconfiado... pero un genio absoluto en su
profesión. Como diagnosticador no tiene rival, y además le encantan los
desafíos médicos que se le presentan (complicadísimos siempre: no
esperéis ver nunca a nadie con una simple gripe). De hecho, podría
decirse que le interesa mucho más la enfermedad que los pacientes, a
los cuales evita siempre que puede porque está convencido de que
siempre mienten sobre sus síntomas. Él, por su parte, hace años que
sufre dolores terribles en la pierna derecha por un error médico que
provocó que tuvieran que extirparle el cuadriceps; para ir tirando
consume calmantes de manera indiscriminada y se ayuda de un bastón para
andar. Este dolor físico constante no ayuda demasiado a mejorarle su
eterno mal humor.
Inevitablemente, esta personalidad tan
especial hace que el personaje se gane tantas simpatías como odios. Te
cura, pero te insulta. Le romperías la cara, pero no puedes dejar de
admirarlo porque es capaz de realizar diagnósticos que nadie más puede
hacer. Lo denunciarías por las cosas que te dice, pero quizás sea el
único que será capaz de encontrar una cura para tu hijo moribundo. Nos
fascina y nos repugna al mismo tiempo. Es un genio, y como todos los
genios es y será siempre un solitario. ¿Cuántos capítulos hemos visto
terminar con una imagen suya, solo en casa una vez finalizada la
jornada?
Su
genialidad no sólo deriva de su infalible instinto, sino también de su
capacidad de deducción, lo cual provoca que a menudo siga métodos casi
más propios de un detective que de un médico. De hecho, es bastante
habitual que envíe a alguno de sus ayudantes a casa del paciente para
investigar las posibles causas de su enfermedad. David Shore
(el creador de la serie) ha admitido que el personaje de House está
inspirado en Sherlock Holmes, especialmente en lo que se refiere al
consumo de drogas y al deseo (y capacidad) de resolver lo que parece
imposible. No deja de ser curioso que Sir Arthur Conan Doyle, el
creador del personaje de Sherlock Holmes, se basara a
su vez en un tal Dr. Bell, al cual conoció mientras estudiaba medicina
y cuya especialidad era... ¡el diagnóstico! Aquí hemos de reconocer el
mérito de los guionistas, porque cuadrar los parecidos entre la
medicina y la investigación detectivesca no es fácil, y lo han resuelto
de manera magistral con la ayuda de médicos y especialistas que ejercen
como asesores de la serie.
House no está solo en su búsqueda inacabable de rarezas médicas. Cuenta con un equipo de colaboradores formado por el Dr. Eric Foreman (Omar Epps), la Dra. Allison Cameron (Jennifer Morrison) y el Dr. Robert Chase (Jesse Spencer).
Siempre les pide su opinión pero casi nunca la tiene en cuenta, y
pobres si se equivocan porque serán objeto de sus sarcásticas burlas.
Dejando a un lado los criterios médicos, House no pierde ninguna
oportunidad para meterse también en aspectos personales; por ejemplo,
no deja de recordarle a Foreman su origen humilde, su raza negra y sus
antecedentes delictivos (si alguna vez deben ir a investigar a casa del
paciente siempre le manda a él porque “ya está acostumbrado a entrar en
las casas”); no tiene ningún problema en decirle a Cameron que la fichó
sencillamente porque está buena, y se burla de su extrema sensibilidad
por el sufrimiento ajeno; y por lo que respecta a Chase, no para de
decirle que es un guaperas pijo y con dinero, pero sin demasiados
conocimientos médicos. No desvelaré nada más porque va en contra de mis
principios, pero lo que sí puedo decir es que la paciencia de estos
personajes tiene un límite; si llegáis a la cuarta temporada sabréis de
qué estoy hablando...
Otros secundarios destacables son Robert Sean Leonard en el papel del (teóricamente) mejor amigo de House, el Dr. James Wilson,
jefe de oncología del hospital y una persona muy amable y sensible con
los graves casos que debe afrontar diariamente. Su amistad con House no
le impide ser objeto frecuente de los dardos envenenados del doctor
cojo, pero su paciencia y bondad hace que le aguante todo lo que se
puede aguantar y un poco más. Nunca se nos ha contado de dónde proviene
su amistad; por Internet circulan teorías que apuntan a una cierta
atracción homosexual entre ambos, aunque yo no me lo creo: House ha
dado muestras sobradas a lo largo de la serie de sus preferencias,
especialmente cuando tiene delante a la Dra. Lisa Cuddy (interpretada por Lisa Edelstein),
que además es la directora del hospital. La relación de Cuddy y House
transpira atracción y magnetismo por los cuatro costados y parecería
que ambos están deseando caer en brazos del otro, pero yo creo que en
realidad su relación (o aventura) forma parte del pasado y que las
miradas y comentarios que se dedican, en realidad, están más nutridos
por los recuerdos que por las perspectivas de una futura pasión. En
cualquier caso, la Dra. Cuddy es el único personaje de la serie capaz
de mantener un poco controlado al doctor, e incluso de hacerle mostrar
unos ciertos sentimientos humanos; vigila que no tome demasiada
Vicodina, le perdona el cinismo y las salidas de tono (incluso cuando
ponen en peligro la economía del hospital por las denuncias de los
pacientes), pero a veces también lo castiga haciéndole realizar visitas
(lo cual es terrible para él, ya que como hemos dicho no soporta el
contacto con los pacientes).
Aunque los secundarios tienen su importancia, es indudable que
el protagonista casi absoluto de la serie es Hugh Laurie. Curiosamente
este actor siempre había destacado en papeles cómicos (como el
inolvidable príncipe estúpido de Black Adder, por
ejemplo), pero ha sido un papel dramático el que le ha dado fama
mundial. Es difícil a partir de ahora imaginarse a Laurie en otro papel
que no sea el del Dr. House. Existen actores que sencillamente parecen
haber nacido para hacer un papel, y este es uno de estos casos. Eso no
se compra ni se vende, y los productores de una serie no lo pueden
controlar; sencillamente, a veces, ocurre. Como curiosidad podemos
decir que durante el casting, uno de los productores (Bryan Singer)
exclamó “Veis, esto es lo que quiero: un americano”, sin tener ni idea
de que en realidad Hugh Laurie es británico. Parece ser que disimula
muy bien el acento de las islas...
Este
aspecto, no obstante, también tiene su contrapunto negativo. El
personaje interpretado por Laurie es tan carismático y absorbente que
el desarrollo de los secundarios es más bien pobre. ¿Qué sabemos de
Cameron, si no es que se preocupa mucho por los demás? ¿Y de Chase? ¿Y
de Cuddy, aparte que es una solterona empedernida buscando amor y que
desea ser madre? Cuatro temporadas enteras (la quinta finaliza el
próximo lunes 11 de mayo en EE.UU.), deberían haber servido de sobras
para haber conocido mucho más al resto de los protagonistas. Todo está
demasiado centrado en el personaje de House, y personalmente me parece
que lo están quemando hasta el punto de que corre el peligro de
convertirse en una parodia de sí mismo. El mal genio y la ironía del
doctor, que al principio sorprenden y divierten y que sin duda son uno
de los principales atractivos de la serie, han dejado de ser
originales. A nadie le extraña ya que mande a la mierda a un paciente o
a sus compañeros de trabajo, cosa que al principio sorprendía porque en
las series de médicos no estábamos acostumbrados a ver este
comportamiento.
En este mismo sentido, también creo que debe
decirse que a medida que han ido pasando las temporadas la serie ha
perdido buena parte de su originalidad inicial, y para mi gusto se está
volviendo excesivamente repetitiva. Todos los capítulos tienen la misma
estructura narrativa: ir dando vueltas sobre las posibles causas de los
males de los pacientes, hasta que cuando faltan 2-3 minutos para el
final, House (siempre él) se ilumina con la cosa menos pensada y
encuentra la solución que se le ha resistido los 37 minutos anteriores.
Que yo recuerde, en cuatro temporadas sólo ha habido un episodio donde
la solución al problema no la ha encontrado House...
A
pesar de ello, creo que cualquier aficionado a las buenas series
debería ver como mínimo la primera temporada (cuyo penúltimo episodio, Three Stories,
está considerado por muchos expertos como el mejor guión de la historia
de la televisión), porque no puede negarse que se trata de una
producción trabajada, muy bien interpretada, con unos casos médicos
meticulosamente documentados (a menudo basados en hechos reales), y
además ha roto moldes en lo que respecta a las series de médicos, cada
vez más abundantes y demasiado parecidas entre sí. A partir de aquí,
que sigáis mirándola o no dependerá de vuestra tolerancia con la
repetición de un mismo esquema argumental, pero sin duda este genio
malhumorado se merece que le deis una oportunidad.