Los negros no la saben meter (clásico dixit). Los moros tampoco. Y Francia estaba perdida con una combinación que siempre resulta mortal. Como decía un desaparecido (de mi vista) amigo mío: sólo hay algo peor que un negro: un moro negro.
Mi amigo es que se pasaba de racista, pero nos echábamos unas risas. La calle es lo que tiene, no sabe de correcciones políticas.
Francia venía invicta del campeonato y empezó el partido con cuatro NBAs, pero igual le hubiera dado empezarlo con cuatro gallinas de corral, porque en ese equipo nadie jugaba con nadie; puras estrellitas jugando consigo mismas. Masturbación deportiva.
El equipo francés perdió porque, principalmente, no había franceses jugando en él. Practicamente ningún jugador era originario de la Galia de Asteríx. Todos eran asimilados, integrados, nacionalizados porque mira que bien juega este.
Francia a esto de la inmigración no le tiene cogido el pulso, y por eso en Paris se dedican a quemar coches por las calles. En el equipo francés nadie pensaba en francia, cuando sonó el himno a todos se la sopló y todo esto sonará muy rancio, pero para los deportistas son conceptos que resultan como cohetes en el culo de su rendimiento.
Y encima, para acabarla de joder, fue alguien y dijo: - Sí, todos negros pero ¿qué te juegas a que el entrenador no es negro?
Y oye, blanco como la leche. Es que son unos racistas estos franceses.
Queridos mendrugos, estamos de enhorabuena. Dentro del desolador panorama televisivo que nos asedia, una noticia refrescante (todo en la tele es refrescante estos días): el remake de "V los visitantes" adelanta su estreno al 3 de noviembre de este mismo año. Por supuesto, hablamos del estreno USA. El que no sepa inglés, que aprenda, que ya es hora.
Aprovechando el feliz acontecimiento, procedí estos días a revisar la serie original, a la que dudo mucho que superen. Recomiendo a cualquiera al que le queden todavía un par de neuronas sanas, se la descargue y disfrute al menos de sus primeros capítulos. La trama es magistralmente redonda, con una sorprendente profundidad; los guionistas muestran un inédito (en nuestros días) respeto por un espectador que verá justificados los motivos de personajes y trama. El hecho de que el conjunto tuviera su complejidad y se alejase de una bobochorrez de buenos buenisimos y malos malísimos, impidió que tuviera demasiado éxito en USA, donde los espectadores entre hamburguesa y hamburguesa se hacían la picha un lío y terminaban cambiando de canal.
El trailer del remake tiene muy buena pinta y podeis echarle un vistazo aquí. Es la versión corta. Existe otro de más de 2 minutos que puede buscar por la red todo aquel al que le apetezca que le revienten media temporada.
Las dudas y las cartas están sobre la mesa. ¿Respetarán nuestra inteligencia también esta vez, o nos venderán un producto simplificado para toda la familia? ¿Alargarán la trama ocho temporadas hasta hacerla imposible de seguir, aburrida e insustancial, como ha hecho la perdidísima Perdidos? Veremos.
Michael Jackson lo llevaba mal en la última década. Se le caía la piel a cachos y la química con la que se había blanqueado el cuerpo lo estaba consumiendo física y mentalmente. Vaya mierda de década para el Rey del Pop.
Michael Jackson llamaba a sus amigos buscando un poco de apoyo, pero la década era vertiginosa y nadie tenía tiempo para ponerse.
-¿Michael Jackson? Dile que estoy de gira. No quiero que me relacionen con un pederasta. - Presunto pederasta, señor. Por lo de los abogados, lo digo. - Lo que tu digas, Ambrosio.
Pero Michael Jackson no desfallecía, y lo seguía intentando.
-¿Michael Jackson? Dile que estoy... que estoy... yo qué sé. Inventate algo.
Asi de cara, sus conocidos le estrechaban la mano preguntándole por sus cosas. Pero en los corrillos espalderos, la cosa era distinta.
-El otro día me topé con Michael. Joder, parece un puto muerto viviente. Eso sí que es un zombie, y no lo de thriller. -Está acabadísimo. ¿Cuanto hace que no da un concierto? -Ni que graba discos. Es lo que pasa cuando traicionas a tu raza con esa mierda de volverse blanco. -El karma, que es muy cabrón. -Y que lo digas.
Cuando Michael Jackson murió, el mainstream que lo encumbró sólo lo nombraba para relacionarlo con pederastia, absurda excentricidad, bancarrota económica e instantáneas de ídolo caído. Finalmente, la presión y la química acabaron con él y, una vez muerto, el mundo empezó a gritar que lo amaba, que el Rey del Pop nunca moriría, y montaron un espectaculo del copón todo repleto de artistas emocionadisimos de sí mismos por estar allí, en ese momento histórico en que se dice adiós a Michael Jackson; el más grande artista de todos los tiempos. El Rey del Pop.
Y Michael Jackson, desde algún lugar les ve, mucho más allá de lo que ellos podrían creer, y dice:
Qué gozada de tarde disfrutando de este engendro sin sentido. En Doomsday el cine británico llega a los ochenta madi in USA, con guiños al Mad Max australiano o al Carpenter de 1997; rescate en Nueva York.
El guión no tiene pies ni cabeza, es totalmente increíble y con más agujeros quel gruyere. Pero que maravilla de gore. En USA ya no se hacen estas cosas porque los yankis están podridos por la pasta, y eso les pierde en esto y en muchas otras cosas. Los súbditos de su graciosa majestad, por el contrario, aún conservan flema y dignidad de autor. Gracias a lo cual consiguen, en ocasiones, pisar la cabeza del todopoderoso gigante norteamericano.
Los british se consolidan como una de las pocas cosas que existen entre las sobadísimas ideas USA y nosotros. Junto a ellos, alguna cosa gabacha. Y los orientales, por supuesto.
Los demás a mamarla, con mucho pajerío autóctono como mucho. Y nosotros los primeros.
Occidente ha entrado en decadencia. El Mass Media ha dominado a la población idiotizándola con todo tipo de ondas magnéticas. Los Mayas ya lo sabían, y por eso predijeron el fin del mundo para 2012. Los Mayas de ahora -que no viven en México-, dicen que a lo mejor, pero que se empezará a acabar en 2010. Bien. No me gusta Esperar.