Cerebro moribundo. Risión Absurda sobre el mundo de la subcultura en general (Actualidad)
Sábado, 27/12/2008
Dead Set: la excelencia zombie
Qué mejor para estas fechas de hipocresía, broncas familiares, encuentros indeseados y amor, que una buena sesión de apocalipsis zombie.
Los british vienen fuerte en lo audiovisual y Dead Set es un gran exponente de ello. Toca adulación y saliveo, aprovechando que es navidad.
Dead Set es, simplemente lo mejor del género zombie que se podía haber hecho en una miniserie, y supera con mucho a la mayoría de films de lo no-muerto. La putrefacta Land of the Dead, por ejemplo, se queda a la altura del barro en comparación.
Dead Set cumple con la mayor parte de los tópicos del género, pero produce unos zombies magníficamente brutales, mucho más de lo que se atreverían los actuales yankees, ya sea por miedo al superpoder mogigato, o por el afán recaudatorio -demasiados chichorros clasifican la película chungamente, los ninios no van a verla y se pierden dollars-. El aficionado se irá topando con numerosos guiños al clásico de Romero Dawn of the Dead -refiriendo tanto al original como al remake- y disfrutará de una escena magnificamente gore allá por un final que es apoteósico.
Faltan quizá escenas reflejando el caos producido por el horror zombie, algo de cebaje con la progresiva desaparición de la sociedad civilizada, pero también aquí se mueve dentro de lo correcto y consigue inquietar -en medio del silencio y del caos... ¿qué dirá esa solitaria voz de radio en francés?
Como conclusión: magnifica, maravillosa, imprescindible. Me merendé los cinco capitulos de una tacada. Mientras la ve, uno se pregunta ¿se podría hacer algo así en España? La respuesta es sencilla: NO. Estamos en pañales, esto es el pueblo, y para esa gente nuestras series son como las de la televisión hungara para nosotros: una porquería ridícula. Dead Set es la prueba.
Tenía ganas de ver "El Castigo". Realmente Antena 3 se marcó una promoción de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior. Hacía tiempo que no acumulaba ganas de ver ninguna serie -si son españolas ya ni te digo-. Sin embargo, esta parecía que iba a hacerme disfrutar. Pero no.
Nada más empezar, ya la cagan: una voz en off te cuenta de qué va toda la movida y como termina. ¡Hombre Calparsoro, no me jodas! ¡Deja algo para la imaginación! ¿Que está basada en un hecho real? Ya. ¡Pero es que no conozco el hecho real! ¿Acaso crees que me trago los NO-DOs del Matías Prats? El Dani es que a veces va, y pare genialidades como "Salto al vacío" o "Asfalto" y otras -"Guerreros", "Ausentes", el mediobodrio miniserie este- la caga.
Al final me pasó lo de siempre. Algo pasa con Mary, algo pasa con las series españolas: terminan aburriendo a las ovejas. Será el ritmo, o yo qué sé. La verdad es que "El Castigo" estaba bien rodada y se notaba cierta calidad. Los actores están bien, los castigos crueles a tope... eso sí, con la música derrapa. Pretende impregnar la cosa con tanta tensión, que uno espera ver un alien saliendo tras una puerta del corral, o algo por el estilo. Si les persiguen: música tensa. Si están currando: música tensa. Si están desayunando konfles de kellogs: música tensa.
Ay, Antena 3, Antena 3... terminé como siempre, con la serie de fondo y atendiendo quehaceres y entretenimientos varios. Otra vez será.
No es que yo vea el Internado. Eso no es correcto técnicamente hablando. Más bien es como que, mientras hago alguna otra cosa -como leer un revistorro, por ejemplo-, lo tengo de fondo con la esperanza de que alguna vez, en algún momento, ocurra algo. Pero nada. Ni flores.
El internado es una cosa que Antena 3 vende como si fuera de misterio misterioso, y luego te topas con unas niñas rubias asquerosas con coletas hablando como la cría del Catalana Occidente -mi papá todo y todo, lo recordarán-. En la promo hay truenos, lluvia, gritos y luna llena. En la serie hay postadolescentes buenorras -que se duchan muchísimo y están todo el día en pelotas bajo toallas húmedas- y tipos más o menos cachas con el hábito compulsivo de quitarse la camiseta a todas horas para enseñar pectoral. Ay, Jose Luis (Moreno), cuanto daño hizo Noche de Fiesta.
Las tramas avanzan con una lentitud tal que las de Perdidos parecen cosa de visto y no visto. Para aderezarlas, veremos multitud de marcas como el ColaCao pululando por ahí. De esto tiene la culpa Emilio Aragón, que inauguró este tipo de publicidad en su monstruosa Médico de Familia. Esto, señores, queda de un cutre que espanta, por Dios. Otras fuentes de financiación, por-favor.
En la serie se gastan una pasta. Esto se nota y hay que reconocérselo. Lamentablemente al final se queda en una cosa extraña repleta de críos ponzoñosos, púberes niñas buenorras, algún cachas que otro, Colacaos y Pulevas, leeeeeentas tramas de misterio, problemas sentimentales y coñazos varios. Se deja ver sin hacerle mucho caso, pero no despierta ningún interés. Para el gran público sí, claro. Pero ya conocemos el grosor de los gustos del gran público.
Sus autores -que en un ataque de sinceridad la definieron como una serie familiar- se atrevieron a decir que tenía algo de Dickens. Yo digo que si Dickens pudiera escucharles, les metería un hachazo en la cabeza. Qué blasfemia.
Yo es que ya me voy haciendo mayor y he visto mucho cine del bueno, no como vosotros, gañanes. Por eso debe ser que, aunque a la crítica en general y los gafapasta en particular se les haga el culo pesicola con esta película, resulta que a mi me parece bastante regular.
No tienen la culpa Ethan Hawke -aunque a mi novia le gusta más con perilla y bigote, a lo guarro-, ni P.S.Hoffman, que están perfectos. Sí tiene algo de culpa Marisa Tomei, que se pasa la película enseñando tetas y culo una escena sí y la siguiente también, todo ello para mayor gloria de las noches solitarias del director, Sidney Lumet; morao se puso el mozo de ver chichas prietas, oyes. Marisa Tomei, decía. Que muy mal. Fatal. De becaria. Qué horror. Su personaje no llega a definirse en absoluto, a excepción de las mencionadas curvas. Probablemente una ameba lo hubiera perfilado mejor. Pero las amebas no tienen esas tetas, y entonces... ¿para qué querría una ameba Sidney Lumet?
¿Y la película? La película empieza bien y va de más a menos. Va cargándose de drama y desgracias encadenadas con tanta intensidad, que termina rozando esa peligrosa línea en la que lo dramático se vuelve cómico y carne de parodia -ejemplo perfecto de esto: Casa de Arena y Niebla. Termina siendo la risión-. Hacia el final -que es bastante infumable- todo se descojona y se desmadra a tiro limpio, muy a lo yankee. En España no pasan esas cosas -aunque tenemos al Almodóvar, que también tien tela-.
Pues nada. Que para ver esta, mejor os visionáis El Sueño de Casandra. Y no es por hacer de cultureta del Woody Allen. Woody Allen me parece bastante mierdoso para la fama que gasta.
Occidente ha entrado en decadencia. El Mass Media ha dominado a la población idiotizándola con todo tipo de ondas magnéticas. Los Mayas ya lo sabían, y por eso predijeron el fin del mundo para 2012. Los Mayas de ahora -que no viven en México-, dicen que a lo mejor, pero que se empezará a acabar en 2010. Bien. No me gusta Esperar.