
Dormía mi ira el sueño de los justos, aplacada por unos martes con la nueva temporada de House -que empezó como el culo con la tontería esa del detective y el enroque de Wilson, pero ha tomado nuevos rumbos- y los miercoles con Acusados, un plagio nacional a los yankees bastante soportable, cuando de pronto TVE1 vomitó sobre mis retinas su nueva visión del Siglo de Oro: Águila Roja.
Águila Roja cuenta el siglo XVII desde el siglo XXI, -eso cuentan los responsables del engendro-, lo que viene a decir que se pasan la fidelidad histórica por el arco del triunfo. Y esto no es que me parezca mal siempre, pero sí esta vez, porque la serie es basura de la güena, güena. Cinco estrellas en la guía Michelín.
Por donde podría empezar...; los decorados son de cartón piedra, el casting debió decidirse a golpe de enchufe, cuñado y becaria bien dispuesta, porque sino no se explica. Las situaciones son de un ridículo que roza lo grotesco. Nada es ni medio creíble. El guión no sirve ni para envolver bocadillos. Los combates harían morir de risa a cualquier director USA. Una serie de ambientación histórica de los 70 como es Curro Jiménez le da de bofetadas, de cazos. Han pasado 30 años desde su emisión y vamos para atrás. Hay que joderse.
Conclusión: espantosa, horrible, quizá para críos muy pequeños. Pero para eso, mejor haberla hecho en dibujos animados, encargado a los japos, y así al menos hubiera tenido algo de sentido eso del ninja perdido por las Españas. Hay que joderse. |